El fiscal General ha hecho el diagnóstico de lo que recibió. Después de 100 días ha terminado de “limpiar” las oficinas de la exProcuraduría General de la República y nos ha mostrado lo que todos esperábamos: un cochinero. La justicia mexicana en estado puro: colapsada, en terapia intensiva y parecería que sin remedio. 95 de cada 100 delitos denunciados en este país, sin investigar y sin resolver. He ahí una de las semillas de los males que acechan este país.

¿Por qué una persona puede entrar a una fiesta y matar a todos sus participantes, incluyendo un bebé de un año? Porque puede y sabe que no va a pasar nada, será de ese 95% impune.

¿Por qué un hombre violento puede matar a cuchilladas a su esposa? Porque puede y sabe que no va a pasar nada, será de ese 95% impune.

¿Por qué alguien manda asesinar a un periodista que lo tiene harto porque está a punto de descubrir un caso histórico de corrupción? Porque puede y sabe que no va a pasar nada, será de ese 95% impune.

¿Por qué un empresario decide crear 50 empresas fantasma y desaparecer 100 millones de pesos del presupuesto destinado a Salud? Porque puede y sabe que no va a pasar nada, será de ese 95% impune.

¿Por qué, por qué, por qué? Porque pueden y saben que no va a pasar nada, serán de ese 95% impune.

Los datos expuestos por el fiscal General, Alejandro Gertz Manero, no escatiman en fracasos y desorganización. 21 mil órdenes de aprehensión giradas por jueces en contra de posibles delincuentes no fueron cumplimentadas, 300 mil expedientes abiertos no tuvieron alguna resolución, casos de corrupción dentro de la institución con sobrecostos y compras injustificadas, desastre operativo en policía y peritos.

La solución debe apuntar a un cambio en el sistema, y al menos así lo anunció el fiscal Gertz Manero, quien pretende impulsar un paquete de reformas legales para cambiar la estructura podrida; entre las soluciones está una nueva Ley Nacional de Cultura y Justicia Cívica, y la creación de un nuevo Código Penal.

Además del negro panorama, el fiscal dio luz en dos asuntos fundamentales: “la estafa maestra” y el caso Odebrecht; de la primera señaló: “La FGR está reestructurando toda la investigación general, a partir de una premisa lógica que consiste en que toda esa maquinación de gran envergadura y de tantas coparticipaciones, que cuantificó un posible daño patrimonial a la nación por más de 5 mil 875 millones de pesos, no pudo ser producto de sólo 23 casos personales independientes y aislados unos de otros (…) razón por la cual es necesario reestructurar toda la investigación desde una perspectiva de delincuencia organizada, en un posible delito de Estado, encubierto en su momento por diversas instancias públicas como Hacienda, Función Pública, Educación y otras más; razón por la cual se procederá de inmediato a investigar esta hipótesis criminal, mientras se continúan los procesos ya iniciados”. Del caso Odebrecht indicó que “en un plazo que no debe pasar de 60 días, se habrá de empezar a judicializarlo bajo la premisa de una maquinación delictiva, en la que pueda aplicarse la normatividad en materia de delincuencia organizada”.

Gertz Manero habla claro, exhibe un sistema rebasado que ya conocíamos y plantea soluciones, ¿cuánto es un tiempo razonable para ver los cambios en la justicia mexicana? En un sexenio en el que se ha privilegiado la forma sobre el fondo, da esperanza que no se maquille la peor crisis de este país, la de la justicia. Sacar la mugre también debe incluir el señalamiento de responsables. Ojalá las compras con sobreprecio, la corrupción interna, los jueces comprados y los peritos pagados no caigan en ese 95% de impunidad, esa tarea ya está en manos del fiscal que ha prometido cambiar la justicia de este país, a ver si por ahí comienza.

Fuente: El Financiero