Algo sucede dentro del gabinete federal. Las versiones, ciertas o falsas, sobre renuncias y enfermedades de altos funcionarios solo alimentan un panorama de tensiones y grilla palaciega, de desorden, descoordinación y nula cohesión para enfrentar los retos que implica la transformación que quiere llevar a cabo el tabasqueño. Una explicación podría ser que entre los mandos medios hay un concurso de poder y creatividad para mostrar a sus jefes como los que están arrojando resultados en un mar de competencia por darlos rápido.

Uno de los muchos ejemplos sucedió en Gobernación, donde entraron nuevamente en un terreno de innecesaria tensión con el Poder Judicial. Desde un poderoso despacho de Bucareli se apersonaron en la oficina del ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea para notificarle que por instrucciones de la secretaria Olga Sánchez Cordero se pondría una oficina en la SCJN para conocer todos los trámites de amparos de interés público que lleguen a esa institución. ¿Un rupestre argumento para mantener vigilado o espiado lo que sucede entre los pasillos de las togas y birretes? La sorpresa fue súbita y la respuesta tajante. No se abrirá ninguna oficina alterna de Gobernación en el terruño judicial.

El jaloneo ríspido ante la terquedad del funcionario federal espetando que era una “instrucción superior” terminó de manera abrupta y sembró molestia entre los ministros. No se permitirá la intervención ni la violación de la autonomía del Poder Judicial. El conflicto latente entre poderes no es nuevo en esta 4T. Parece existir una apuesta entre funcionarios por querer emular el binomio poder-autoridad, cuya mezcla ha caracterizado la relación entre ambas nociones en la vida política. O quizá se han malentendido las palabras presidenciales al referirse a casos de corrupción en el Poder Judicial y esto envalentona la creatividad para transformar. El problema es que en Palacio Nacional no se supo a priori el intento golpista contra la autonomía judicial, lo que obliga a preguntar si realmente la ex ministra Sánchez Cordero trae esa línea que pudiera trastocar la endeble frontera del conflicto de interés.

O algunos traen agenda propia.

A saber…

Fuente:Milenio